viernes, 18 de octubre de 2013
2.04 am
Por favor, que alguien me saque de aquí. Que alguien me salve de mí misma. Creía que era la vida la que me ahogaba, que eran los recuerdos los que apretaban sus manos alrededor de mi cuello... Pero me equivocaba. Era yo, todo el tiempo yo. Hundiéndome la cabeza en un recipiente de agua fría y sacándola con fuerza para poder respirar. Y así una y otra vez.
Yo cavaba mi propia fosa y pensaba que eran los demás los que usaban las palas. Pero no, era yo todo el tiempo. En ocasiones, movida por la desesperación, hasta excavaba con las manos. Y ni siquiera me dolía. Y ahora el hoyo es lo suficientemente profundo como para no poder salir de él.
Las manos alrededor del cuello, la cabeza en el cubo de agua, el fondo de este hoyo... Todo lo he hecho yo, constantemente. Sin pausa, sin esfuerzo. Y seguiré, seguiré haciéndolo hasta que ya no pueda más. Hasta que apriete demasiado las manos, hasta que no quite la cabeza a tiempo del cubo, hasta que no vea el final del hoyo.
Yo ya no puedo hacer nada por mí. Me he rendido; como los cobardes, como los débiles. Pero sé que en alguna parte de mí hay algo que, por ahora, aún tiene ganas de luchar.
Jamás creí que tendría que decir esto pero, por favor... ayuda. Que alguien me salve.
Porque sola no voy a salir.
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