miércoles, 9 de octubre de 2013
1ºB
Nunca son buenas noches porque nunca estás a mi lado. Con lo que me agobia a mí que me agarren mientras duermo, y cómo me agobia meterme en cama y no sentir tus brazos rodeándome. Te imagino abrazándome, susurrándome en la nuca medio dormido, sintiendo tu sonrisa en mi espalda... y se hace más patente tu ausencia. En esos momentos parece que la cama se hace más grande, y yo cada vez más pequeña. No me atrevo a cerrar los ojos porque temo soñar contigo, y al despertarme tener que afrontar otra vez que no estás.
Creo que voy a dejar una llave debajo del felpudo, como en las películas americanas. Así cuando quieras entrar podrás hacerlo. Meterte en mi cama cuando yo ya esté dormida, y con solo una caricia conseguir controlar mis pesadillas. Puedes irte antes de que yo me despierte. Sales despacito y dejas la llave en su sitio. Te prometo que yo a cambio no diré nada. Fingiré que nada de esto ocurre, no te molestaré. Pero si te fijas notarás como por el día seré un poco más feliz, más fuerte. Los días no me parecerán tan malos si comparto las noches contigo, aunque ni siquiera esté despierta. Será nuestro secreto.
Sé que no vendrás, pero yo voy a dejar la llave bajo el felpudo igualmente.
Buenas noches, tú que puedes.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario