sábado, 2 de noviembre de 2013
¿Cómo sobrevives cuando ni la música te salva?
No hay nada más peligroso que estar al borde del abismo y aferrarte a una persona que se balancea tanto como tú. Cuando nos estamos aproximando a ese abismo buscamos desesperadamente a alguien que nos salve. No buscamos amor, compresión ni cariño, no; lo que buscamos es salvación. Respirar su oxígeno a través de esos besos en los que parece que dejamos un pedacito de nuestra alma. Y es que en parte lo hacemos. Como al abrazarnos, que nos agarramos como si quisiéramos fundirnos en uno solo. Y es que es eso lo que en realidad buscamos. Pero en nuestra desesperación solo nos encontramos con almas tan perdidas como la nuestra, y entonces ¿cómo van a salvarnos si no pueden salvarse a sí mismos? ¿Cómo vamos a ayudarlos si nunca hemos podido ayudarnos nosotros?
En el fondo lo único que buscamos es alguien que nos abrace cuando nos rompemos y que no deje que se caigan los pedazos.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)